Cómo saber si todavía te ama después de una pelea

[Leer: 13 signos de novia pegajosa y cómo se puede evitar] # 12 Después de la pelea. Él compensa después de una pelea tanto como lo arreglas con él. Y a veces, incluso se traga su orgullo y se disculpa primero incluso si no es su culpa de ninguna manera. # 13 Te mantiene actualizado. Si tu expareja constantemente “te llama en estado de ebriedad”, lo que significa que se comunica contigo en medio de la noche después de haberse tomado algunos tragos (y, por tanto, está menos inhibida), existe una gran posibilidad de que tenga algunos sentimientos de los cuales no se haya podido ocupar. Cmo Puedes Saber Si Tu Ex Todava Te Ama! Puede haber pasado ya un tiempo desde aquella pelea que causo la ruptura, aparte de que ahora se tu ex. Sin embargo, cualquier relacin seria donde haba el romance y la intimidad tiene la capacidad de durar ms all de las rupturas. Si quieres saber si tu ex todava te ama despus de la ruptura, entonces debes leer este artculo sobre algunos signos ... Si quieres saber si tu ex todavía te ama despues de la ruptura, entonces debes leer este artículo sobre algunos signos reveladores de tu ex pareja. Éstos son las cinco señales que te van a permitir saber si tu ex todavía te ama. Cómo saber si tu ex todavia te ama! 1. Observa las pequeñas cosas. Por más que te haya dolido la pelea o haya cosas sin resolver que todavía te molestan de tu pareja, seguir enojada no será bueno para la relación. Solo generará más conflictos y te pondrá ... La pareja tiene un código de caricias, abrazos, besos y mimos que son muy necesarios y esperados después de una pelea. Una discusión hace que las dos partes de una relación se mantengan, durante un tiempo, distantes y tensas. Es muy reconfortante volver a sentir la seguridad del amor del otro en sus brazos. Cómo saber si un chico está escondiendo sus sentimientos o si todavía te quiere después de una pelea. Si tuviste una pelea con tu novio, o tu mejor amigo, o sólo un amigo en general, estos son los pasos que necesitas seguir para ver si...

Cárcel: d [Final]

2020.05.09 02:32 DanteNathanael Cárcel: d [Final]

(Antes de empezar, aquí hay un link con una descarga de la historia en PDF.)

“El dolor en tu corazón es grande, pero todo puede sanar,” son las palabras que le dijo su hermano, saliendo detrás de la puerta. Su madre solamente los miro abrazándose, inclinando un poco la cabeza, para después darse la vuelta y seguir con sus quehaceres. Todo lo que dijo Felipe, la manera en la que fue derramando progresivamente su corazón palabra tras palabra, quedó graba en la superficie de la mesa de madera, donde habían nacido nuevos surcos cada vez que su cuerpo no podía más y estallaba en lágrimas, sus uñas buscando la seguridad del dolor. Pero su madre, en ningún momento, más que las pocas palabras—padre, celos, dolor, corazón—que lograban relacionarse con ella, trayéndola en carne viva a la experiencia por la que estaba pasando su hijo, pero no por más de 5 segundos.
Felipe no podía comprender el comportamiento de su madre. Era una de las primeras veces que realmente se abría con ella, que buscaba poderle comunicar por lo que estaba pasando, para que con la magia de las madres, esa que siempre sale en las películas, telenovelas y libros, lo ayudará, le dijera que por lo menos todo iba a estar bien . . . y lo hizo, se lo dijo muchas veces, pero nada de ello sonaba genuino. A media lengua, empujando las palabras, pisándose los talones, un sabor amargo empezaba a ocupar su boca y su mente. Quedaron en silencio unos segundos hasta que su hermano decidió que era necesario intervenir. Había llegado de un viaje largo, muchos lugares visitados, algunos por días, otros por horas, con nada más que una cartera llena de dinero, fotos de su familia, su prometida, sus amigos, todos con sus números en la parte trasera, y una pila de libros de Vonnegut, Pynchon, Borges y Dara.
“Te extrañe mucho,” le decía Felipe, pegado a su pecho, dejando caer lágrimas rápidamente sobre su camisa negra medio abotonada. “N-n-no sabía qu-que regresarías tan pro-nto, Le-Le-vine. . . . ¿Pudissste escuchaa-a-har to-do?”
“La mayor parte, sí. Pero parece que todavía tienes mucho que contar.”
Felipe se despegó de su pecho y lo miró, sus ojos apenas visibles detrás de la pátina de lágrimas burbujeantes, una imagen borrosa ahogada en desesperación en donde lo único que resaltaba era la falta de estructura interna, la muestra líquida de una posible estadística esperando ser añadida a la pila anónima de columnas y gráficas, otro nombre sin substancia, ahí solamente para confirmar que el universo necesita de ciertas reglas para funcionar, de ciertos números de sacrificios en mil y una diferentes maneras, de mil y una causas diferentes, para satisfacer el mecanismo que lo mantenía girando a la deriva de su propia incertidumbre.
Suben a la azotea. Levine toma un par de cojines de la sala y se los avienta en la cara a Felipe, “Piensa rápido,” para que puedan sentarse sin que sus traseros se llenen de piedritas. Arriba, la tarde apenas empieza a hacerse presente, sangrando detrás de las nubes su luz dorada, una impresión del paraíso, el jardín amurallado, detrás de cumulonimbos, cirros y cirrostratos en lo alto, abajo una capa de altocúmulos—un cielo aborregado—se podía vislumbrar por algunos momentos la montaña del Edén. Mirando su cénit, Cheit Eitz HaDa'at parecía tan lejano y Shechinah tan cercana, de nuevo en la tierra, morando entre cada ser vivo o no. . . . Como todo en el cielo, como las estrellas, todo parecía ser solamente una promesa. Felipe sentía el calor en su piel, pero su corazón, antes tan regocijante, tan lleno de energía al primer contacto con algún apéndice de la luz solar, ahora se encontraba apagado, ataviado con el peso de ella.
“Bueno, ya que estamos aquí, ¿por qué no abres tu celular y revisas todas tus redes sociales unos minutos?”
Un poco consternado, Felipe le hizo caso, primero temeroso, pero después consciente un poco más de lo que estaba pasando.
“¿Qué fue lo que sentiste?”
Desde hace unos minutos que Felipe estaba soltando lágrimas de nuevo, poco a poco, pero la pregunta de su hermano lo hicieron rendirse, dejando abiertas las compuertas de la sinceridad.
“Ay. . . . Mmm-e duele . . . taa-nnto ver algo relacionado con e-i-lla . . . ver siquiéera su nombre yá me pár-ara el corazón. . . . Me toma demasiado recobrar la postura. Y cada vez que un pensamiento sur-ge de ella, ya sea porque al-algo m-e-e lo recueerda o por-porque, porque . . . porque pues ya dije, veo su, su-u nombre, me deshago. No . . . ah, no dejo de pensar a veces en que hay muchas más personas hablando con ella que realmente la hacen feliz, que la hacen reír, y que no se acuerda ya para nada de mí, y que no siente nada si de repente se encuentra mi nombre en algún lugar—”
Antes de que Felipe pudiera continuar, Levine seguía riendo tan fuerte que no tuvo de otra más que unírsele.
“Claro que has sido un niño pequeño, un niño idiota que no ha aceptado las dificultades de la vida. Los obstáculos nunca han sido algo a lo cual temer, pero algo a lo cual desafiar. El sueño que tienes, aquel de vivir con amor, amando, luchando por cosas que muy pocos notan su presencia, aunque vive en los corazones de todos, no es uno de un cobarde. Tienes que arreglar demasiadas cosas dentro de ti para hacerlo. ¿Qué se necesita para ser un abogado más que conocer la ley y ser inteligente para negociar? ¿qué se necesita para ser un médico más que años de práctica y estudio, trabajo duro bajo presión y desgaste emocional y físico? y tú, antes de todo eso, quieres ser tú mismo. ¿Sabes lo que eso conlleva? ¡Todo! porque entonces nada de lo que valgas, nada de lo que sientas valer, pueden depender de otra cosa más que de ti mismo. Ninguna relación, ninguna posesión, ninguna acción hecha por o sobre ti.
“Por esto es que nada de lo que hagas, no importa qué tan bello, largo o profundo sea, podrá superar la simple confesión de que la amas y que estas seguro de ello, porque amarla es una responsabilidad: cada día tienes que despertar dispuesto a superar lo que hiciste mal el día anterior sin perder la cordura, tienes que entender la situación como un producto generado por un entendimiento o malentendido entre ambos, pues cada cosa que logren, sea el mejor día de sus vidas o la peor pelea, fue creada por ambos; y si cada día no estás seguro por lo menos de lo que eres, de todo lo que vales para ti, de todo lo que eres sin ella, no podrás saber nunca cómo ayudar en la situación. Ella nunca te va a ser feliz, ella nunca te va a traer la cura para tu depresión . . . te puede acompañar, te puede ayudar, puede aumentar tu felicidad, puede hacerte llegar al orgasmo físico y emocional, pero todo esto esta siempre construido sobre ti, sobre lo que tú ya eres.
“¿Acaso le hiciste caso cuando te dijo que era mejor que te alejarás de ella y que por eso empezó a actuar de la manera que lo hizo, solamente porque te dijo que no la amabas realmente? Jajaja. ¿Ustedes que se conocen tanto que incluso pueden decir lo que el otro siente nadamás así? ni sabían lo que ustedes mismos querían y después de eso ella ya sabía que no la amabas y tu bien obediente le hiciste caso. Por dios, Philip, ¿Se dan cuenta que en realidad solamente le temen a lo que sienten porque creen que nadie los va a aceptar cómo son? Podrás estar en el espectro totalmente opuesto al de ella, pero siguen siendo humanos, y nosotros debemos de tener un equilibrio.
“Toma este ejemplo: las personas con síndromes pesadísimos, como esquizofrenia, demencia y esas cosas, están funcionando perfectamente bien y en acorde a su psique. El mundo está lleno de cosas terribles y las vemos a diario . . . ¿o no? No solamente me refiero a robar, matar y mentir, hay cosas que simplemente vemos como normales, pero no deberían de serlo para nada. ¿Cuántas personas no te pueden contar una historia en la que alguien a quien amaban tanto se fue con tal y tal, que les mintió en la cara cien veces y nunca pudieron recuperarse de ello? ¿qué pasa con todas esas personas que se van a acostar con quien se les de la gana? ¿qué pasa con todas esas personas que les parece bien agarrar a quien sea y violarlas? ¿qué pasa contigo que piensas que ella tiene la culpa porque no tienes la seguridad suficiente como para amar enfrente de todas las dificultades que hay en esta vida? Todo esta funcionando perfectamente en el nivel psíquico, aquí tus etiquetas de malo o bueno no sirven para absolutamente nada, porque todos tienen un propósito bien definido. ¿Puedes ver todo eso que consideras malo y retorcido y no juzgarlo? y más aún, ¿entenderlo?
“Creo que ya te has dado cuenta que todo esto duele más por lo que tu imaginas que por lo que realmente está pasando. Vives en una cárcel hecha de ti mismo, de tus pensamientos y creencias, tanto que simplemente no puedes ver la realidad, no solamente lo que está pasando, pero todo lo que puede pasar. Nunca eres realmente ninguna de las cosas que te dicen hasta que las aceptas. Si te dicen sucio, simplemente por algo que no sabías, tienes de dos: o lo cambias, o te quedas igual y peleas contra ti mismo. Ese dialogo interno, esas luchas internas que llevas a cabo a través de todo el día no son realmente con esa persona, son contigo mismo. Y cuando veas a esa persona de nuevo, no lo vas a ver en realidad, solamente vas a poder verte a ti mismo juzgándote por lo que no aceptaste que eras. . . . Hermano, aceptar no significa dejar ser o tolerar, significa saber desde donde estás partiendo para lograr llegar hacía tu destino. Puede que la vida no sea una línea recta entre A y B, pero sigue teniendo una A y una B, un punto inicial y uno final. Si no sabes desde donde partir, nunca podrás realmente llegar a la tierra prometida. Es por eso que me agrada que seas sincero, aunque por lo que estés pasando no me pueda causar otra cosa que risa. Y es que cuando por fin lo veas desde otro lado, cuando hayas avanzado, te vas a reír de la misma manera.
“También sé que siempre has querido ser como yo. Tratas de caminar el mismo camino, con los mismos zapatos. . . . En algún momento también fui como tú. Tenía una novia llamada Darla por la cual perdí absolutamente la cabeza. No sabía que estaba pasando, pero algo realmente feo me estaba pasando. Me tomó 10 años salir de ella. ¿Y sabes lo que me hizo salir por fin de ella? Simplemente aceptar por lo que estaba pasando. No sé por cuántos años trate de regresar con ella, a veces nos vimos, cojíamos, tratamos de nuevo, pero nada funcionaba. Entonces un día se apareció mi abuelo por aquí, cerca de la casa, me preguntó cómo estaba nuestro padre, y después dijo que le había puesto Francisco por Goya. Jajaja. ¿Puedes creerlo? El viejo si que estaba loco. Pero en ese momento algo entró en mí, y empecé a escribir algo. En unos pocos días lo terminé, le puse de título La Transformación, como la novela de Kafka . . . sí, esa que erróneamente llaman La Metamorfosis, como la épica de Ovidio. En fin, en ella retrataba mi historia, simplemente la retrataba, y al final, en los últimos capítulos, trataba de encontrar la respuesta a lo que me estaba pasando . . . pero no la encontraba. Todos los primeros capítulos no me tomaron más de unas horas completarlos, pero ese último capitulo se portó muy mal conmigo. Y mientras trataba de descubrir lo que podía hacer, simplemente deje de pensar tanto en ella, y empecé a cambiar las cosas hacía mí. Fue entonces cuando me di cuenta de lo que estaba pasando: estaba culpándola a ella por cómo me sentía, por tener dudas con respecto a mí mismo, por simplemente depender de ella para recibir todo, porque sin ella y su aprobación aparentemente yo no existía. El abuelo siempre busco la aprobación de una mujer que conoció en Mazatlán, se llamaba Remedios; nuestros padres siempre tuvieron problemas consigo mismos, Linda una vez me contó que no se habían separado por nosotros, pero Pedro decía que por nosotros era por lo que se iban a separar. Y bueno, ahora lo están, pero no por nuestra culpa. Verás, siempre me ha causado mucha curiosidad que te hayan puesto Felipe, porque es “Fe” de Federico, “Li” de Linda y “Pe” de Pedro, y tú primer nombre, Ángel, mensajero, daría el significado de que tu vida es el mensaje o que eres el mensajero de las vidas de nuestros antepasados. Siempre me pareció curioso, pero ahora que me cuentas de ella, veo que era un mal presagio, pues estás cometiendo los mismos errores que ellos hicieron.
“Cuando terminé la obra, el último capitulo solamente decía todo aquello que me hacía feliz. La releí y estuve satisfecho con ella. Para terminarla, le puse un epígrafe por Chejov, que escribió en una carta para un amigo: ‘una historia sobre un hombre joven, el hijo de un siervo, que ha servido en una tienda, cantando en un coro, atendido el bachillerato y la universidad, que ha sido educado para respetar a todo aquel con mayor rango y posición, a besar las manos del padre, a reverenciar las ideas de otras personas, a ser agradecido con cada mota de pan, que ha sido muchas veces azotado, que ha ido de un pupilo a otro sin zapatos, que ha sido usado para atormentar animales, que ha disfrutado de cenar con sus relaciones adineradas, y ha sido hipócrita frente a Dios y al hombre desde la mera consciencia de su propia insignificancia—escribir sobre como este joven exprime al esclavo de sí, gota por gota, y como al despertar una hermosa mañana ya no siento en sus venas la sangre de un esclavo pero aquella de un hombre real.’
“Así que aquí, te digo a ti, ¿qué vas a hacer ahora que sabes que la relación que quieres tener con ella, y más aún, todas las relaciones que tienes, sean personas o objetos, dependen de la relación que tengas contigo?”
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2018.03.29 19:48 master_x_2k Insinuación VIII

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_________________Insinuación VIII_________________

“¡Detén a tus perros!”, Gritó Brian.
El más grande de los perros, un Rottweiler feo o un perro callejero con sangre fuerte de Rottweiler, agarró mi muñeca en sus fauces. Mis rodillas casi se doblaron en respuesta al dolor, que solo empeoró cuando bruscamente giró su cabeza hacia un lado y me tiró del brazo. Me caí, y en un abrir y cerrar de ojos, los otros dos perros - un pastor alemán y un terrier sin pelo con una oreja y ojo perdidos, estaban sobre mí.
El Pastor Alemán se puso a ladrar y chasquear los dientes en mi cara, ocasionalmente agarrando el cabello que colgaba delante de mi cara para tirar de él. El otro comenzó a rastrillarme con sus garras y mordisquearme, tratando de encontrar algún lugar en mis piernas, cuerpo o trasero en el que pudiera clavar los dientes.
Mientras esos dos estaban en lo suyo, el Rottweiler todavía tenía mi muñeca entre los dientes, y comenzó a tirar, como si quisiera arrastrarme a algún lugar. Apreté los dientes por el dolor y traté de pensar en hacer algo más que acurrucarme en posición fetal para proteger mis brazos, piernas y cara.
“¡Detén a los putos perros!” Escuché a Brian gritar, otra vez.
Un diente o una garra me arañaron la oreja. Creo que eso es lo que me asustó, porque rompí mi compostura y solté un sollozo.
Solo un segundo o dos más tarde, un lapso de tiempo mucho más largo de lo que parece cuando un grupo de perros te está destrozando, hubo un silbido. Al oír el ruido, los perros abruptamente retrocedieron. El terrier de un solo ojo ofreció un ladrido hostil seguido de un largo gruñido incluso mientras se alejaba, como si aún le quedara crueldad que necesitaba dejar salir de alguna manera.
Lisa y Alec me ayudaron a ponerme de pie. Estaba temblando como una hoja. Una de mis manos se agarró al antebrazo de mi otro brazo, tanto para detener el peor temblor como para acunar la herida. Tenía lágrimas en el borde de los ojos y apretaba los dientes con tanta fuerza que me dolía la mandíbula.
En el lado opuesto de la habitación, Brian se frotaba el dorso de una de sus manos. Los tres perros estaban sentados en una línea ordenada, a tres metros de una chica que yacía en el suelo. La chica tenía sangre corriendo por las dos fosas nasales. La reconocí de la imagen que había visto en su página wiki. Rachel Lindt. Hellhound. Perra.
“Odio esta mierda”, le gruñó Brian a la chica, poniendo énfasis en la grosería, “Cuando me obligas a hacer eso.”
Perra se apoyó un poco, medio contra la pared frente a mí, para tener una mejor vista de la habitación. Una mejor vista de mí. Verla en persona solo confirmaba la impresión que me dio su foto en línea. Ella no era atractiva. Una persona poco amable podría llamarla marimacho, y no me sentía especialmente amable con ella. La mayoría de sus características parecía que encajarían mejor en un chico que en una chica. Tenía una cara cuadrada, cejas gruesas y una nariz que se había roto más de una vez, tal vez rota de nuevo hace un momento, debido a la sangre que goteaba de sus fosas nasales. Incluso en lo que se refiere a su constitución física, estaba sólidamente construida sin ser gorda. Solo el tronco de su cuerpo era más grande que el mío con mis brazos a los lados, solo por tener un torso más grueso y ancho, y tener más carne en sus huesos. Llevaba botas, jeans negros con rasgaduras por todas partes, y una chaqueta verde del ejército sobre una sudadera gris con capucha. Su cabello castaño estaba corto.
Tomé una respiración profunda. Luego, hablando lentamente para no tropezar con mis palabras o dejar que un temblor en mi voz, le pregunté “¿Por qué diablos hiciste eso?”
Ella no respondió. En cambio, se lamió el labio superior limpiando la sangre y sonrió. Era una sonrisa burlona y petulante. A pesar de que ella era la que estaba en el suelo con la nariz ensangrentada, de alguna manera tenía en la cabeza que me había vencido. O algo.
“¡La puta madre!”[1], Brian gritaba. Siguió diciendo algo más, pero realmente no lo escuché sobre el zumbido de mi poder en mis oídos. Me di cuenta de que estaba apretando mi puño y por habito me forcé a relajarlo.
Entonces, como lo había hecho tantas veces en los últimos días y semanas, busqué una razón para justificar por qué estaba retrocediendo. Fue casi reflexivo. Cuando los matones se metían conmigo, siempre tuve que tomarme un momento para contenerme y decirme por qué no podía o no debía tomar represalias.
Por unos momentos, me sentí a la deriva. Casi al mismo tiempo en que me di cuenta de que no podía encontrar una razón para retroceder, me di cuenta de que ya me había liberado del apoyo de Lisa y Alec y había cruzado la mitad de la habitación corriendo. Busqué a mis bichos y me di cuenta de que había estado usando mi poder sin pensarlo. Ya se estaban reuniendo en las escaleras y junto a las ventanas. Todo lo que se necesitó fue un pensamiento, y comenzaron a fluir a la habitación en mayor número. Cucarachas, tijeretas, arañas y moscas. No tantos como me hubiera gustado, no había estado usando mi poder por el tiempo suficiente para reunir a los de más allá del vecindario, pero fue suficiente para contar.
Perra vio que me acercaba y se llevó los dedos a la boca, pero no le di la oportunidad de dar la señal a sus animales. Le di una patada en la cara como si estuviera pateando una pelota de fútbol, ​​y abortó el silbato para cubrirse la cabeza con los brazos. Mi pie rebotó en uno de sus brazos y su cuerpo entero retrocedió cuando se estremeció.
Como no había disminuido la velocidad antes de alcanzarla, tuve que usar las manos para evitar chocar contra la pared. Una línea de dolor candente me recorrió el brazo por el impacto, comenzando en el punto donde el Rottweiler me había mordido la muñeca. Recordando a los perros, miré a mi derecha, y vi a el más grande de pie, listo para ir en ayuda de su ama. Así que puse a una gran parte de mis bichos entre yo y las bestias. Lo último que vi de ellos antes de que el enjambre bloqueara la mayor parte de mi vista fue como los perros se alejaban rápidamente del enjambre, sobresaltados.
Al encontrarme parada sobre Perra, apoyada contra la pared, continúe el ataque. Sus brazos estaban cubriendo su rostro y su pecho, pero vi su oreja expuesta como un objetivo y puse mi pie sobre ella. Su cabeza rebotó contra el piso, y la sangre floreció desde la parte superior de su oreja. La vista de la sangre casi me detuvo, pero sabía que retroceder ahora le daría la oportunidad de volver a lanzarlos contra mí con un silbido. Mi pie se encontró con su estómago expuesto, y cuando ella levantó sus rodillas para proteger su vientre, apunté una fuerte patada entre sus piernas. Logre que mis patadas conectaran firmemente contra sus costillas tres veces antes de que ella bajara un codo para protegerlas.
No tuve la oportunidad de hacer más daño, porque los perros habían superado su miedo a los bichos y se estaban acercando, dando vueltas alrededor de Perra y de mi mientras el enjambre se extendía. Abandoné mi asalto a Perra para alejarme y enfrentarme a ellos. Sabía que podía soltar a mis bichos contra ellos, pero algo me dijo que los perros no iban a gritar y huir mientras su ama estaba siendo herida. Podría hacer que el enjambre los atacara, pero si el dolor de las mordeduras y picaduras no los detenía, me atacarían y estaría en la misma situación en la que había estado hace un minuto. Dudaba de que Perra los detuviera por segunda vez.
Una sombra cayó sobre mi visión, como una cortina negra azabache que cerrándose frente a mí, bloqueando mi vista de la mitad de la habitación y los perros. Se disolvió en volutas de humo negro un segundo después, y me sorprendió ver a Brian justo en frente de mí, entre los perros y yo.
“Suficiente”, entonó. El pequeño cíclope de orejas caídas que era el terrier le gruñó en respuesta.
Hubo un sonido que no reconocí. Fue solo cuando Perra lo intentó de nuevo, con más éxito, que me di cuenta de que el primer sonido había sido un débil intento de silbar. Los perros miraron a su ama y luego se retiraron, todavía alejándose del enjambre. Retrocedí un poco también, teniendo cuidado de mantener a Brian entre mí y los chuchos.
Perra tosió, luego levantó la cabeza para mirarme a los ojos. Se frotó la oreja con una mano, y su palma estaba roja de sangre mientras se la quitaba. Cuando el pastor alemán se le acercó, ella apoyó la misma mano en su cabeza. Los otros dos perros se movieron más cerca de ella, como si pudieran protegerla, pero su atención estaba completamente fija en Brian y yo.
Cuando pasaron unos pocos segundos y Perra no hizo más intentos de agresión hacia mí, envié una instrucción al enjambre para que salieran. Pude ver a Brian visiblemente relajarse mientras se desvanecían en las grietas.
“No más peleas”, dijo, su voz más tranquila, “Te estoy dirigiendo eso, Rachel. Te mereces lo que Taylor te dio.”
Ella lo fulminó con la mirada, tosió una vez, y luego miró a los otros dos antes de volver su mirada enojada al suelo.
“Taylor, ven a sentarte. Prometo que vamos a-”
“No”, lo interrumpí, “A la mierda esto. A la mierda ustedes.”
“Taylor-”
“Dijiste que no estaba de acuerdo con que me uniera. Nunca dijiste que estaba enojada lo suficiente como para intentar matarme.”
Perra y Brian comenzaron a hablar al mismo tiempo, pero Brian se detuvo cuando comenzó a toser. Cuando se calmó su ataque de tos, Perra me miró y gruñó: “Si les ordenara que te mataran, Brutus te habría arrancado la garganta antes de que pudieras gritar. Les di la orden de lastimar.”
Me reí un poco, solo un poco más aguda de lo que me hubiera gustado, “Eso es estupendo. Ella tiene a sus perros entrenados para lastimar a la gente. ¿En serio? Váyanse a la mierda. Cuenta esto como otro reclutamiento fallido.”
Me dirigí hacia las escaleras, pero no di dos pasos antes de que apareciera otra vez la cortina de negro, bloqueando mi camino. Los poderes de Brian en la wiki habían sido enumerados como generación de oscuridad. Sabía dónde estaban las escaleras y la barandilla de las escaleras, así que puse mi mano frente a mí para asegurarme de que no estaba caminando en un campo de fuerza opaco, y al encontrar que se parecía más al humo, seguí moviéndome. Cuando entré, la negrura se deslizó sobre mi piel, aceitosa y con una extraña consistencia. Combinado con una absoluta falta de luz que me impedía saber si mis ojos estaban abiertos o cerrados, era siniestro.
Cuando mis manos hicieron contacto con la barandilla, un par de manos se posaron en mis hombros. Me giré y las alejé de un golpe, mi voz se elevó mientras medio gritaba, “¡Aléjate!”
Excepto que las palabras apenas me alcanzaron a mí. El sonido se hizo eco como desde un lugar distante, y tenía un vacío que me hizo pensar en alguien gritando desde el fondo de un pozo profundo. La oscuridad no solo bloqueaba la luz. También se tragaba los sonidos. Solté la barandilla cuando me volví para mirar a la otra persona en la oscuridad, y tuve un momento de pánico cuando me di cuenta de que ya no sabía dónde estaban las escaleras. La textura de la oscuridad era inconsistente, lo que dificultaba identificar el alcance total de mis movimientos. Me acordé de aquellos momentos en que había estado bajo el agua y perdí la pista de la dirección en que estaba la superficie. Podía decir en qué dirección era arriba, seguro, pero eso era todo.
Privación sensorial. Cuando esas dos palabras se me vinieron a la mente, me sentí un poco relajada. El poder de Brian estropeaba tus sentidos... Vista, oído, tacto. No estaba limitado a esos tres. Alcancé con mi poder, identifiqué dónde estaban todos los bichos en el loft y en la fábrica. Usándolos para orientarme como un marinero podría usar las constelaciones, descubrí dónde deberían estar las escaleras y encontré la barandilla. Las manos no me habían vuelto a agarrar, así que bajé corriendo las escaleras y salí de la opresiva oscuridad.
Estaba a solo unos pasos de la puerta cuando Brian me llamó, “¡Taylor!”
Cuando me volví para mirarlo, vi que estaba solo.
“¿Vas a usar tu poder sobre mí otra vez?” Pregunté, cautelosa, enojada.
“No. No al aire libre, no fuera de traje, y no en ti. Fue estúpido de mi parte hacerlo en primer lugar. No estaba pensando, solo quería evitar que salieras corriendo. Apenas puedo notar que está allí, así que olvido cómo puede afectar a otras personas.”
Empecé a alejarme, lista para caminar, pero Brian dio un rápido paso en mi dirección, y me detuve.
Brian lo intentó de nuevo, “Mira, lo siento. Sobre usar mi poder sobre ti, sobre Perra.”
Lo interrumpí antes de que pudiera llegar más lejos, “No tienes que preocuparte. No le diré a nadie lo que ustedes me mostraron esta noche, no los atacaré si me encuentro con ustedes en traje. Estoy enojada, pero no estoy tan enojada.” No estaba segura de cuánto de eso era una mentira, pero parecía que era lo que tenía que decir.
Cuando él no dijo nada en respuesta, agregué: “Ustedes me ofrecieron una elección. Podía tomar el dinero e irme, o podía unirme. Déjame cambiar de opinión. Después de lo que tu compañera de equipo acaba de hacer, me debes al menos eso.”
“Si fuera por mí, patearía fuera a Perra y me quedaría contigo”, dijo Brian.
Sus palabras fueron como un cubo de agua en mi cara, despertándome. Había estado enojada, furiosa, ¿y por qué? Porque me sentí traicionada y decepcionada. La ironía de eso, dado mi completo motivo para estar allí en primer lugar, no se me escapó. No habría estado tan decepcionada y traicionada como lo estaba si no disfrutara de su compañía en algún nivel. Aquí estaba Brian, expresando sentimientos similares desde el otro lado de las cosas.
Dejé escapar un largo suspiro. Supuse, “¿Pero no lo harás?”
“Es complicado. Por mucho que te quiera en el equipo, contamos con el jefe para nuestras mensualidades, información, equipamiento y para lavar todo lo que robamos. Contamos con ella para desplegar nuestros golpeadores pesados. Perderíamos todo eso si la echamos.”
“Me convertí en-” Casi dije superhéroe, “capa para alejarme de esa mierda, de pendejas como Perra”. También estaba el hecho de que Tattletale me asustaba, pero no podía decir eso en voz alta.
“Vuelve adentro, Taylor. Por favor. Te garantizo personalmente que no la dejaré hacer algo como eso otra vez o yo abandonaré el equipo. Estás herida, estás sangrando, tienes la ropa rota y dejaste tu bolsa con el dinero en el piso de arriba. Estoy entrenado en primeros auxilios. Al menos déjanos vendarte y ponerte ropa nueva.”
Miré hacia abajo a mi brazo. Tenía mi mano derecha apretada alrededor de mi otra muñeca, y había sangre en la manga de mi sudadera. ¿Y mi traje todavía estaba arriba? Mierda.
“Bien,” suspiré, “pero para que lo sepas, solo volveré porque ella no quiere que lo haga. Si renuncio, ella gana, y no voy a aceptar esa mierda.”
Brian sonrió y me abrió la puerta. “Tomaré lo que pueda”.
[1]A partir de ahora las “maldiciones” mas fuertes las voy a traducir en argentino por que son las “puteadas” que conozco, y al que no le gusta, que se joda.

Nota del Traductor:

para entrar en mas detalle, el texto pierde mucho si traduzco todo como “diablos” y “maldicion”, hay algunas puteadas que ni siquiera se como traducirlas o si tienen traduccion en neutro. Y no veo por que deberia traducirlo con modismos de mexico o españa, los traductores españoles usan sus expresiones sin verguenza.
Voy a tratar de mantener el texto lo mas neutro posible, pero cuando los personajes hablen, van a hablar lo mas aproximado al original posible, y esto significa con palabras fuertes que el neutro carece.
Aunque me contuve de llamar “forra” a Perra en lugar de “pendeja”, no prometo nada a futuro.
Para una guia de que significa cada puteada: Traducinando: Putear en Argento

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